domingo, 21 de febrero de 2010




Recuerdo la primera vez que vi moverse a alguien como si fuera alguien de otro planeta. No podia apartar los ojos.Cuando yo era pequeña mi madre me llevo a ver una Jam sesion en nuestro barrio.Al principio participaba poca gente, pero su fama se extendio, y pronto empezaron a llegar algunos de los mejores bailarones de la ciudad para competir en lo que acabo llamandose las calles.Aquello se convirtio en un fenomeno y yo estube en primera fila para ver como se hacia histotia. Yo queria deslizarme, girar y bailar como hacian ellos. Pero no era facil. Mi madre me decia no te rindas, se tu misma, la vida es demasiado corta para ser quien no eres.

jueves, 18 de febrero de 2010


Cuantas veces hemos deseado borrar un dia, un instante, un momento, hasta un año de nuestras vidas a borrarlo todo y vaciar nuestra memoria. Cuantas veces deseamos volver a ser niños, vivir todo de nuevo, recuperar lo que se fue o dejar que el tiempo ponga las cosas en su lugar. Algunos simplemente no esperan nada del tiempo. Da lo mismo regresar o avanzar, simplemente renuncian a que el tiempo continúe su paso y se marchan con lágrimas y un largo adios. Si desearamos en algún momento perder completamente la memoria y plegarnos por ejemplo a la frase "comezar de nuevo" ¿cuántas cosas no perderíamos? serían como aquellas cosas que se extravían accidentalmente en una mudanza y luego se extrañan. Perderíamos el calor del primer beso y la sensación de aquel amanecer que fue perfecto. La nostalgia por amores pasados y la inocencia con la que nos entregamos a lo desconocido esa primera vez. Quedarían atras los amigos que iban a ser eternos, las cartas que nos hicieron llorar, la primera o última vez que vimos a un gran amor, los brazos mas cálidos, el día que pensamos que se iba a caer el mundo, el dolor más hermoso, la sonrisa mas esperanzadora, el nacimiento del sentimiento más puro. ¿En realidad comenzamos una vida nueva o matamos otra llena de bellos recuerdos? dejamos una vida y un presente que nos da infinitas oportunidades por soñar con un futuro perfecto que no existe o un pedazo de cielo donde no sabemos que nos espera.¿Vale realmente la pena perder la memoria?Cuantas veces hemos deseado borrar un dia, un instante, un momento, hasta un año de nuestras vidas a borrarlo todo y vaciar nuestra memoria. Cuantas veces no deseamos volver a ser niños, vivir todo de nuevo, recuperar lo que se fue o dejar que el tiempo ponga las cosas en su lugar. Algunos simplemente no esperan nada del tiempo. Da lo mismo regresar o avanzar, simplemente renuncian a que el tiempo continúe su paso y se marchan con lágrimas y un largo adios. Si desearamos en algún momento perder completamente la memoria y plegarnos por ejemplo a la frase "comezar de nuevo" ¿cuántas cosas no perderíamos? serían como aquellas cosas que se extravían accidentalmente en una mudanza y luego se extrañan. Perderíamos el calor del primer beso y la sensación de aquel amanecer que fue perfecto. La nostalgia por amores pasados y la inocencia con la que nos entregamos a lo desconocido esa primera vez. Quedarían atras los amigos que iban a ser eternos, las cartas que nos hicieron llorar, la primera o última vez que vimos a un gran amor, los brazos mas cálidos, el día que pensamos que se iba a caer el mundo, el dolor más hermoso, la sonrisa mas esperanzadora, el nacimiento del sentimiento más puro. ¿En realidad comenzamos una vida nueva o matamos otra llena de bellos recuerdos? dejamos una vida y un presente que nos da infinitas oportunidades por soñar con un futuro perfecto que no existe o un pedazo de cielo donde no sabemos que nos espera.

¿Vale realmente la pena perder la memoria?

domingo, 14 de febrero de 2010


¿Cómo conquistarla sin el auxilio del concepto?
Claridad dentro de la vida, luz derramada sobre las cosas
es el concepto. Nada más, nada menos.
Cada nuevo concepto es un nuevo órgano que se abre en nosotros
sobre la porción del mundo. El que os da una idea, os aumenta la vida
y dilata la realidad en torno vuestro.
Frente a lo problemático de la vida, la cultura en la medida que es viva
y auténtica representa los tesoros de los principios.
Podremos disputar sobre cuáles sean los principios suficientes para resolver
aquel problema; pero sean cualesquiera, tendrán que ser principios, y para poder
ser algo principio, tiene que comenzar por no ser a su vez problema.
Al fin y al cabo la vida se nos presenta como un problema; pero como un problema soluble.
Todo consiste en una reacción de la vida.